Formación Profesional • 10 min de lectura

El Fenómeno del Impostor en Estudiantes Universitarios

Cuando el éxito se siente como un fraude a punto de ser descubierto

Dr. Nicolás Genise

Dr. Nicolás Genise

Enero 2025 · 8 min de lectura

Lucía acaba de recibir la noticia: fue aceptada en el programa de maestría más competitivo de su facultad. Sus compañeros la felicitan, sus padres celebran, su currículum brilla. Pero mientras todos sonríen, ella siente un nudo en el estómago. "Fue suerte", piensa. "El comité debe haber cometido un error. Cuando empiecen las clases, se darán cuenta de que no soy tan capaz como creyeron".

Si esta escena te resulta familiar, estás frente a una de las experiencias psicológicas más comunes y menos comprendidas del ámbito académico: el fenómeno del impostor.

¿Alguna vez has sentido que no mereces tus logros? ¿Que en cualquier momento alguien descubrirá que no eres tan inteligente como aparentas? Si es así, no estás solo. Y lo más importante: esa sensación, aunque se siente absolutamente real, no define tu verdadero valor.

Cuando el éxito no se siente como propio

El fenómeno del impostor fue descrito por primera vez en 1978 por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes. Notaron que muchas mujeres exitosas compartían la creencia secreta de que habían "engañado" a todos y que, en cualquier momento, serían desenmascaradas [2].

Imagina vivir con esa sensación. Cada logro, en lugar de generar satisfacción, dispara una alarma interna: "Esta vez tuve suerte, pero la próxima no podré sostenerlo".

Es importante aclarar que el fenómeno del impostor no es un trastorno mental, sino un constructo psicológico que describe una experiencia compartida por muchas personas.

Más común de lo que imaginas

¿Qué tan frecuente es esta experiencia? Un metaanálisis de 2020 encontró que la prevalencia varía enormemente, desde un 9% hasta un 82%, dependiendo de la población y los métodos de estudio [1]. Esto indica que la experiencia del impostor es un espectro, no un interruptor de encendido/apagado.

La investigación ha demostrado que afecta a personas de todos los géneros, edades y profesiones. Lo que sí parece más consistente es el rol del contexto. Los estudiantes de primera generación y aquellos pertenecientes a grupos minoritarios pueden ser más vulnerables, especialmente cuando perciben discriminación en su entorno académico [1, 3].

El impostor por dentro: cómo se vive esta experiencia

El patrón central del fenómeno del impostor es la tendencia a atribuir los éxitos a factores externos (suerte, facilidad de la tarea) mientras los fracasos se internalizan como prueba de la propia incompetencia [2, 4].

De este patrón surgen comportamientos que perpetúan el ciclo:

  • Procrastinación: Postergar las tareas para evitar el riesgo de confirmar los peores temores.
  • Preparación excesiva: Dedicar cantidades irrazonables de tiempo a cada tarea, convencidos de que cualquier cosa menos que la perfección revelará su incompetencia [6].

Ambas estrategias alimentan al impostor: si procrastinas y apruebas, "fue suerte"; si te preparas en exceso y apruebas, "fue porque compensaste tu falta de talento".

El impostor y el bienestar emocional

La investigación ha documentado asociaciones entre el fenómeno del impostor y síntomas de ansiedad, depresión y estrés crónico, así como una relación inversa con la autoestima [1, 5].

Un factor consistentemente asociado es el perfeccionismo desadaptativo, caracterizado por estándares irrazonablemente altos combinados con una incapacidad de sentir satisfacción cuando se alcanzan [1].

¿De dónde viene? Raíces y vulnerabilidades

Las raíces pueden estar en dinámicas familiares tempranas, como crecer en un hogar donde el rendimiento es central y el apoyo es condicional [2, 6]. Sin embargo, no hay una causa única; surge de una interacción entre temperamento, experiencias y cultura institucional. Las experiencias de discriminación también juegan un rol significativo [3].

¿Qué puede ayudar? Estrategias basadas en la evidencia

Aunque la evidencia sobre intervenciones específicas es aún limitada, hay estrategias que han demostrado ser útiles [1]:

  1. Nombrar al impostor: Reconocer que lo que sientes tiene un nombre y que no estás solo tiene un gran poder.
  2. Cuestionar los pensamientos automáticos: Utilizar técnicas de terapia cognitivo-conductual para analizar la evidencia detrás de los pensamientos negativos.
  3. Llevar un registro de logros: Enfocarse en las acciones y el esfuerzo propio para reconectar los logros con el trabajo realizado.
  4. Hablar de ello: Compartir la experiencia con personas de confianza para reducir la vergüenza y normalizar el sentimiento.
  5. Cultivar la autocompasión: Tratarte con la misma amabilidad que tratarías a un amigo en la misma situación.

Cuándo buscar ayuda profesional

Considera buscar ayuda si experimentas:

  • Un deterioro significativo en tu funcionamiento académico o laboral
  • Síntomas persistentes de ansiedad o depresión
  • Un agotamiento constante por el esfuerzo de "mantener la fachada"

⚠ AVISO IMPORTANTE

Este artículo tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No sustituye la evaluación ni el tratamiento por parte de un profesional de la salud mental. Si experimentas malestar significativo, busca ayuda profesional inmediata.

Mereces estar donde estás

Si te has reconocido en estas páginas, quiero que sepas algo: tus logros son reales. No llegaste donde estás por suerte. Llegaste porque trabajaste, porque persististe, porque tienes capacidades genuinas.

El hecho de que sientas que no mereces estar donde estás no significa que sea verdad. A veces, la voz más difícil de creer es la que te dice que sí eres suficiente.

Referencias bibliográficas

[1] Bravata, D. M., et al. (2020). Prevalence, predictors, and treatment of impostor syndrome: A systematic review. Journal of General Internal Medicine, 35(4), 1252-1275. https://doi.org/10.1007/s11606-019-05364-1

[2] Clance, P. R., & Imes, S. A. (1978). The impostor phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research & Practice, 15(3), 241-247. https://doi.org/10.1037/h0086006

[3] Cokley, K. O., et al. (2017). Impostor feelings as a moderator and mediator of the relationship between perceived discrimination and mental health among racial/ethnic minority college students. Journal of Counseling Psychology, 64(2), 141-154. https://doi.org/10.1037/cou0000198

[4] Harvey, J. C., & Katz, C. (1985). If I'm so successful, why do I feel like a fake? The impostor phenomenon. St. Martin's Press.

[5] Neureiter, M., & Traut-Mattausch, E. (2016). An inner barrier to career development: Preconditions of the impostor phenomenon and consequences for career development. Frontiers in Psychology, 7, Article 48. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2016.00048

[6] Want, J., & Kleitman, S. (2006). Impostor phenomenon and self-handicapping: Links with parenting styles and self-confidence. Personality and Individual Differences, 40(5), 961-971. https://doi.org/10.1016/j.paid.2005.10.005

Dr. Nicolás Genise

Dr. Nicolás Genise

Doctor en Psicología · Director de TCM Cognitiva (Argentina) · Psicoterapeuta en Gandara Center (Boston) · Director de la Especialización en Psicopedagogía Clínica en Universidad de Flores

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